La crisis no perdona, y Gato Cheshire es otro de los locales ovetenses en dificultades.
El sábado 24 haremos un concierto con entrada gratuita para recaudar el máximo posible e intentar salvar o ayudar en la medida de lo posible a este mítico local de la escena asturiana.
Además, podremos reflexionar en hermandad sobre la jornada electoral del dia 25.
Directamente copio y pego un mail que me ha llegado ayer.
"!!!! EL DOMINGO A LA 1 DEL MEDIODÍA MANIFESTACIÓN EN APOYO AL CENTRO NIEMEYER DESDE LA PLAZA DE LA ANTIGUA PESCADERÍA HACIA EL CENTRO NIEMEYER.... MILES DE PERSONAS DE TODA ASTURIAS SALDREMOS PARA APOYAR AL CENTRO NIEMEYER CON LAS MISMAS ESPERANZAS ILUSIONES Y EL MISMO SUEÑO EN COMÚN !! QUE NO NOS CALLEN!! TOD@S A UNA!!! ESPÍRITU NIEMEYER!!! Pásalo ..."
Me parece importantísimo estar y hacer todo el ruido posible dado lo surrealista de la situación y las bochornosas declaraciones desde la Consejería de Cultura al respecto y el "digo pero no" del Generalísimo Cascos.
El Niemeyer tendrá que suspender su programación ante las trabas del Gobierno del Principado para la cesión del mobiliario en un intento de hacerse con el control (más político que cultural) del centro.
Señores de FORO, dejen de enmierdar por favor.
Dejo por aquí el evento en Facebook: http://www.facebook.com/event.php?eid=182944395114513
Hace ya tiempo me pidieron permiso para utilizar un par de canciones para un corto de producción gallega. Cuando ya había olvidado el asunto me he encontrado con el corto colgado en mi Facebook, asi que aquí os lo dejo.
Ha salido este bolo y no he podido decir no. Me encuentro grabando lo que será el próximo disco, por lo que los directos se han quedado al margen. Está bien, porque de esta forma uno no pierde la forma y al fin y al cabo tocar en directo es lo más excitante que se me ocurre hacer un viernes por la noche en Oviedo. Me estaré haciendo viejo?
El próximo viernes 20 de mayo estaré en el Buho de Avilés, como siempre, pero no en la barra, sino en el escenario. Es el fin de semana Dylanita, asi que tendré un guiño con el de Minnessota y tocaré varias de sus canciones.
Aparte haré lo de siempre, mis temas, que poco a poco y mas despacio de lo que quisiera voy grabando, y las versiones de siempre...
El concierto de hace dos semanas en "Al fondo hay sitio", en Oviedo, era un concierto obligatoriamente de versiones por las características del lugar. Aunque al principio no fui del todo convencido y con algún que otro problema de salud, acabe disfrutando mucho de las canciones que toqué y que, al fin y al cabo marcaron mi adolescencia.
No hay nada como tocar las viejas y buenísimas canciones de "La Frontera", "Burning", ese primer disco pseudo-rockabilly de Duncan Dhu, Tequila...
En el año 94 di unos veinte conciertos con banda en Oviedo, lo cual era para la época una cifra bastante elevada. Los dimos donde quisimos, o mejor dicho, donde nos quisieron. En el antiguo Rosal 20, en El Tiesto, en La Santa Sebe, Gruta 66 (en la foto, tocamos con Babylon Chat y VAF)…
No hubo problemas de normativas ni vecinos quejumbrosos.
Pudimos incluso tocar en la calle en pleno San Mateo. Y cuando digo en la calle lo digo literalmente, es decir, en la acera con un generador para amplificarlo todo. Sin problemas.
Por otro lado, pegar carteles si fue complicado, algo terminantemente prohibido en las impolutas paredes del centro de la ciudad y por lo cual nos llevamos algún que otro toletazo nocturno de la municipal. Nuestro bajista por aquel entonces, (el que menos corría, claro) puede dar fe de las agradables horas que se pasó en la comisaría del Fontán una oscura y fría noche del año 94.
Era complicado a nivel de promoción. Apenas hacíamos alguna radio, no había internet y el tema de carteles había que hacerlo con mucho cuidado, pero había escena. Mucha.
Acabábamos de salir de los ochenta y blandiendo nuestras primeras guitarras desafiábamos al mundo desde el escenario de “La Santa” o desde la radio más cercana.
Después de eso y tras el “zarzuelazo” de Gabino (años difíciles para el rock en directo en Oviedo), renacimos contra todo pronóstico,vimos como los locales se multiplicaban y los grupos se subían de nuevo a los escenarios.
Hoy en día la “ciudad cultural” parece haber creado una pequeña escena de músicos que estos últimos años tocan a destajo, donde sea y como sea. Mas de una vez me he encontrado el último año tocando en un garito de Martínez Vigil mientras a la vez tocaban otros tres grupos en otros tres garitos de la misma calle.
El nivel que muchas bandas (no todas, seamos sinceros) ofrecen es impresionante, y eso ha desembocado en multitud de músicos tocando a nivel nacional con cierto éxito. En solitario, con sus bandas o como músicos de estudio.
Pero parece que no, que no puede ser, que lo que podría desembocar en un “OviedoSound” (Gijón tuvo su oportunidad y no la desaprovecharon) se está convirtiendo en una sucesión de absurdos (parar un concierto acústico un domingo a las 13:00 horas lo es…) por parte del Ayuntamiento, que se empeña en hacer de Oviedo una ciudad de ópera y zarzuela marginando el rock en directo, que en gran parte y sin subvenciones es el que hace que Oviedo “suene” más allá del Pajares.
Impactante artículo en la Rolling Stone digital, copio y pego.
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John Lennon acababa de salir de un letargo de un lustro y había vuelto a grabar, a dar entrevistas, a hablar... Aquel día decidió cortarse el pelo por la mañana: a mediodía tenía cita con una fotógrafa de ‘Rolling Stone’ para la portada de la revista. Luego, por la tarde, al estudio de grabación. Un día ajetreado que vivió casi al completo. Todo se acabó a falta de 53 minutos para la medianoche. Yoko Ono siempre fue una fanática de la numerología. Cuantos trabajaban con ella debían comunicarle su fecha y hora de nacimiento. John Lennon le recortaba cada mañana el horóscopo que publicaba el Town & Country: Libra para él, Acuario para ella. Pero en ninguna cábala entraba que el mundo se fuera a quedar sin John Winston Lennon el 8 de diciembre de 1980, apenas dos meses después de que el ex Beatle hubiera celebrado su 40 cumpleaños. Lo que sigue es la reconstrucción de las últimas 24 horas en la vida de un genio que tuvo un final injusto y prematuro.
02.00h. Mark David Chapman, de 25 años, retoza con una prostituta en su habitación del Sheraton Center, en el cruce de la Séptima Avenida con la Calle 52, en Nueva York. No quiere follar: sólo un poco de conversación y masajes recíprocos. Chapman, que nunca ha disfrutado de una relación sexual plenamente satisfactoria, está emulando a Holden Caulfield, su particular héroe literario. Holden es el desequilibrado protagonista de El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger, una novela que ha leído docenas de veces y que volverá a repasar en el fatídico día que ahora comienza.
03.15h. La meretriz acaba de abandonar la habitación número 2.370 del Sheraton con la nada desdeñable cantidad de 190 dólares en el bolso. Chapman, enardecido, aún no logra conciliar el sueño, así que hojea el Nuevo Testamento. Elige las páginas del evangelio según San Juan, al que ha corregido el nombre en su ejemplar: “Evangelio según John Lennon”. A esas mismas horas, Londres se despereza con una divertida sorpresa para los oyentes de la Radio 1 de la BBC. Lennon y Ono han grabado para el programa de Dave Lee Travis una tierna y socarrona postal navideña en la que prometen regresar en breve a Inglaterra “a bordo del Queen Elizabeth Segundo”.
En la España peninsular son las nueve y cuarto de un lunes festivo típicamente frío, festivo y amodorrado. Radio Nacional desgrana los resultados de la jornada futbolística: el Atlético le ha ganado 0 a 1 al Zaragoza de Valdano, el Barça no ha pasado del empate a 1 en Valladolid y el Madrid se ha deshecho 2 a 0 del modesto Salamanca. Sólo hay cinco acertantes de 14 en la quiniela, con 44 millones de pesetas para cada ganador. Pero el protagonista de todas las tertulias, en las ondas y las cafeterías, es el árbitro Guruceta, que en el Bernabéu se encaró con un sector del público en busca del desalmado que le lanzó un guijarro a uno de los linieres.
07.20h. Fiel a sus horarios de amantísimo padre de familia, John Lennon ha vuelto a madrugar en el apartamento del edificio Dakota, en la Calle 72. Tras un pitillo mañanero, supervisa el desayuno de su hijo Sean (fruto del matrimonio con Yoko Ono; tiene otro, Julian, con su primera mujer, Cynthia), de cinco años. Un cuarto de hora más tarde es él quien apura un café en La Fortuna, uno de sus locales favoritos en el West Side. Se avecina una intensa jornada de trabajo. En las tiendas está, desde el pasado 17 de noviembre, Double Fantasy, el disco a dúo con Yoko con el que acaba de regresar a la actualidad tras cinco años de retiro voluntario. Al ex Beatle le habría gustado entregar un álbum incontestable, pero no tiene claro que el suyo supere otros lanzamientos estelares de la temporada; en particular, The River, de Bruce Springsteen, y The Wall, de Pink Floyd.
09.00h. John se entrega a la coquetería en la peluquería Veez A Veez, en la calle 72 Oeste. Pide que le dejen melenita por detrás y un escueto flequillo sobre la frente, casi a la manera de sus peinados cuando lideraba los Beatles por los tugurios de Hamburgo. Es como si todo volviera a empezar de nuevo, igual que el título de ese primer sencillo, (Just Like) Starting Over, que suena sin cesar en las radios locales. El boletín informativo de RNE da cuenta a esas horas del regreso del puente escalonado en las carreteras españolas y de una anodina reunión de la ejecutiva de Unión de Centro Democrático, el partido del presidente Suárez, que prepara su congreso de enero sin sospechar la maniobra golpista que hará famoso a un teniente coronel de la Guardia Civil.
10.00h. La pareja Lennon-Ono concede en el edificio Dakota una entrevista a tres periodistas de la estación de radio RKO. Inmerso en la etapa más hogareña y vitalista de su vida, John se esfuerza por mostrar un perfil entrañable. La conversación deriva por cauces más bien sentimentales. “No me siento como un hombre de 40 años. Me siento como un crío. Hay tantos años buenos por delante con Yoko y nuestro hijo… Tengo la esperanza de morir antes que Yoko, porque si Yoko muriera yo no sabría cómo sobrevivir. No podría seguir adelante”. Veinticuatro horas más tarde, cuando estas palabras sobrevuelen el éter de Nueva York, la ciudad entera ya no podrá contener las lágrimas.
11.00h. Mark David Chapman abre el ojo en el Sheraton. Repasa las entrevistas con Lennon que ha leído en el Newsweek del 29 de septiembre, el Esquire de noviembre y el Playboy de diciembre y corrobora sus impresiones de los últimos meses: a su juicio el héroe musical de medio planeta es un impostor, un activista de la paz y la justicia que vive como un millonario. Chapman abre el armario y elige unos calzones largos, camisa, jersey y una chaqueta. Antes de enfundarse el abrigo, se le ocurre dejar preparado un altar con una colección de objetos totémicos: su pasaporte caducado, una foto de Dorothy y El León Cobarde en El Mago de Oz, la Biblia abierta por el evangelio según John Lennon y una foto de cuando trabajaba cuidando a niños refugiados vietnamitas. A todo el lote añade una casete de Todd Rundgren, al que considera un rockero íntegro. Nada que ver con el concepto de farsante que tiene de Lennon.
12.00h. Es media tarde en Madrid, donde anochece al compás del nuevo número 1 en la lista de discos sencillos, Woman in Love, canción que los Bee Gees le han escrito a Barbra Streisand. (Just Like) Starting Over, de Lennon, también comienza a ser una melodía popular, pero no llegará a lo más alto de las listas hasta el 2 de febrero de 1981, aún bajo la conmoción del asesinato. En el mediodía neoyorquino, Chapman compra, en la Séptima Avenida, un nuevo ejemplar de El guardián entre el centeno. Nada más salir de la tienda, lo abre por la primera página y escribe: “Ésta es mi declaración. Firmado: Holden Caulfield”. Cuando haya completado su misión y la policía le detenga, no necesitará dar explicaciones. Todas se pueden encontrar en los 26 capítulos de esa novela.
13.15h. A estas alturas de la mañana, Mark Chapman ya lleva un buen rato merodeando por el edificio Dakota, donde se ha cruzado con la actriz Mia Farrow. Infiltrado entre los cazadores de autógrafos, entabla conversación con una de las más perseverantes seguidoras de Lennon, Jude Stein, y otra amiga. El calor de la pistola que esconde en el bolsillo, camuflada entre una cartulina. Las invita a comer en la cafetería del Dakota. Toma una hamburguesa y un par de cervezas.
13.30h. La joven fotógrafa Annie Leibovitz, estandarte del nuevo fotoperiodismo de ROLLING STONE, aparca frente al edificio Dakota para realizar una sesión de hora y media con la pareja. A Leibovitz le encantan los desnudos e intuye que con sus personajes de hoy no tendrá demasiado problema. Le han contado que acaban de fingir un coito frente a las cámaras para el vídeo de un nuevo tema aún en preparación, Walking On Thin Ice. Cuando muestra los bocetos de su idea (ella vestida, él completamente desnudo y abrazado en posición fetal), Lennon responde: “Perfecto, no hay problema”. El músico se despelota y comienza a abrazar a una Yoko hierática. Las primeras pruebas con la Polaroid despiertan el entusiasmo de John. “¡Genial! Así es exactamente nuestra relación. Prométeme que ésta será vuestra portada”. Lo fue, en efecto, el 22 de enero de 1981. La mejor portada en la historia de las revistas estadounidenses, según una reciente encuesta.
14.15h. De regreso a la calle, Chapman entabla animada conversación con el vigilante del Dakota, un afable cubano larguirucho llamado José Perdomo, y con el fotógrafo aficionado Paul Goresh, un habitual de la Calle 72 al que el entorno de Lennon conoce con el poco bondadoso apodo de Dave El Gordo.
15.30h. Concluye la sesión de Leibovitz. John revisa su diario, en el que consta que a las cinco emprenderá una nueva sesión de grabación en los estudios Record Plant. Aprovecha para intercambiar alguna carantoña con su hijo Sean, que ha regresado del colegio. España se ha ido a la cama a esas horas pensando en el comienzo de una semana laboral de cuatro días y en la inminencia de las vacaciones navideñas. Una buena oportunidad para planificar un viaje: hay ofertas de una semana a Atenas por 26.500 pesetas, a Italia por 38.900 o a Viena por 41.900. Pero el objeto más codiciado para las cartas a los Reyes es el video-cassette, un revolucionario invento que permite grabar los programas favoritos de la tele para luego verlos en cualquier momento. La máquina cuesta 109.500 pesetas, más que la inmensa mayoría de las pagas extras de ese mes.
17.05h. Por fin, Chapman ve por primera vez a Lennon y Yoko a las puertas del Dakota. Paralizado por la impresión, es el fotógrafo Goresh quien le anima a acercarse al mito. Chapman le tiende un ejemplar de Double Fantasy que había adquirido la tarde del sábado 6 de diciembre. El edificio Dakota, el mismo en el que Roman Polanski rodó La Semilla del Diablo, se vislumbra en la contraportada del álbum. Lennon atiende al ritual con gesto serio y garabatea sobre la carátula: “John Lennon, 1980”. Al cabo, monta en una limusina con el locutor de San Francisco Dave Sholin y enfila la Avenida Columbus, rumbo a los estudios Record Plant. Paul Goresh ha inmortalizado la escena en una instantánea célebre: Lennon cabizbajo, Chapman y su sonrisa bobalicona en segundo plano.
20.30h. Chapman ha pasado la tarde releyendo El guardián entre el centeno y de cháchara con su nuevo amigo Goresh, al que le ha prometido 50 dólares por la foto del autógrafo con Lennon. Ahora es noche cerrada en Nueva York, hace frío y Paul Goresh decide regresar a casa. Hay muchos días por delante para fotografiar al ex Beatle. Chapman le pide que se quede. “Nunca se sabe. Puede ocurrir algo. Quizás esta noche se marche a España o algo así. A lo mejor no le vuelves a ver nunca”, le avisa. El fotógrafo no entiende una sola palabra de aquella advertencia, así que se encoge de hombros y abandona la Calle 72. Chapman vuelve a pegar la hebra con el cubano Perdomo, con el que habla sobre el asesinato de Kennedy y al que terminará entregando una propina de 50 dólares.
22.00h. Los retoques de Walking on thin ice marchan bien, pero la fatiga comienza a hacer mella en sus protagonistas. Yoko sale del estudio para desentumecerse y John aprovecha su ausencia para sincerarse con el técnico de sonido, Jack Douglas. Le confiesa una corazonada desconcertante: vive como de prestado, le queda poco tiempo en este mundo. Y lo adereza con unas gotas de su característico humor negro: “Seguro que después de morir seré mucho más famoso que Elvis”. A los dos se les escapa una gran carcajada.
22.45. Abrazado por la oscuridad de la noche, Chapman contempla la llegada de una limusina blanca a la Calle 72. Conoce de sobra el nombre de sus ocupantes: John y Yoko. Sumerge la mano en el bolsillo y empuña el Charter calibre 38 que compró el pasado 27 de octubre en Honolulu. Costaba 169 dólares y se lo había vendido, paradojas del destino, un tal Robin Ono. Chapman se ha encargado después de conseguir munición de punta hueca, mucho más mortífera. Ha sufrido una vida de desencantos, ha anhelado escuchar la voz de Jesucristo, ha intentado suicidarse en un par de ocasiones. Pero todo eso fue antes. Esta vez no quiere fallar.
22.46. Lennon avanza hacia la entrada del Dakota con una grabadora y un montón de casetes entre las manos. A sus espaldas escucha una voz que le llama: “Señor Lennon”. No tiene tiempo de girarse. Chapman descarga las cinco balas de su cargador contra esa estrella del rock a la que ha terminado aborreciendo. Los dos primeros plomos alcanzan a Lennon en la espalda, los dos siguientes se le alojan en el hombro y sólo el último se pierde. Malherido, John aún tiene fuerzas de subir los seis escalones de acceso al Dakota antes de desplomarse sobre el suelo. Yoko chilla. Chapman, impávido, comprende que ha tenido éxito.
22.47h. El guarda nocturno Jay Hastings avisa desde su puesto al 911. Cinco escuetas palabras resuenan en las emisoras de los coches patrulla: “Hombre tiroteado. 72 Oeste, Uno”. Hastings se acerca al hombre herido, le retira las gafas de la cara e intenta practicarle un torniquete con su corbata. Comprueba que aquel hombre tiene la mirada perdida y vomita sangre. Jay se saca la chaqueta del uniforme y cubre con ella el maltrecho cuerpo de John.
22.50h. Los agentes Cullen y Spiro son los primeros en llegar. El cubano Perdomo les indica que el autor de los disparos es un joven rollizo que permanece junto a la entrada del edificio, inmerso de nuevo en la lectura de Salinger. Chapman no opone resistencia. “No me hagan daño. Tengo un hombre grande dentro de mí y un hombre pequeño dentro de mí. El hombre pequeño es el que ha apretado el gatillo”, razona.
22.52h. Una segunda pareja de agentes, Gamble y Moran, irrumpe en el Dakota. Giran a la víctima del tiroteo y creen reconocerle. - ¿Cómo se llama usted?
- Lennon. John Lennon, de los Beatles.
Certifican que no hay tiempo para esperar a la ambulancia, así que introducen a Lennon en su vehículo. Encienden la sirena y enfilan hacia el hospital Roosevelt, en la Calle 59 Oeste, a menos de quince manzanas de allí. Se esfuerzan por mantener consciente al herido, con el que intercambian sus últimas palabras:
- ¿Está seguro de que es John Lennon?
- Lo estoy.
- ¿Cómo se encuentra?
- Me duele.
23.00h. El coche llega al hospital, donde un equipo de siete traumatólogos intenta una transfusión masiva de sangre. Pero ya es demasiado tarde. Lennon agoniza. A las 23.07, los médicos certifican que John Winston Lennon ha muerto.
23.15h. El director médico de urgencias, Stephan Lynn, acude al encuentro de Yoko Ono, que ha llegado al hospital Roosevelt junto al agente Tony Palma. “Tengo muy malas noticias para usted. No hemos podido reanimar a su marido. La primera bala le mató. Le alcanzó el pecho y le perforó la arteria aorta”. Ono, presa del pánico, balbucea: “¿Quiere usted decir que está durmiendo?”.
23.20h. Yoko llama desde el hospital a David Geffen, el presidente de la discográfica que había firmado el contrato para publicar Double Fantasy sin haber escuchado una sola nota. Más tarde telefoneará a “las tres personas a las que John les habría comunicado una cosa así”: la tía Mimi, su hijo Julian y Paul McCartney.
23.30h. La televisión interrumpe la programación para dar la noticia.
23.45h. En su apartamento de la calle 10, una vecina avisa a Javier Martín Domínguez. Tiene 26 años y es corresponsal de RNE en Nueva York. Se lanza escaleras abajo para dar cuenta del desastre desde su equipo de transmisión, en la Segunda Avenida. A la mañana siguiente, el editorial de El País cuenta: “Esta muerte es la confirmación simbólica de que la década prodigiosa ha dejado su lugar a los tiempos sombríos”. El sueño, en efecto, había finalizado.
Este reportaje, publicado en el nº 74 de ROLLING STONE (diciembre 2005) con motivo del 25 aniversario de la muerte de Lennon, se ha nutrido de numerosos recortes periodísticos de la época y de los libros Nowhere Man: Los Últimos Días de John Lennon, de Robert Rosen, y Las Vidas de John Lennon, de Albert Goldman, entre otras fuentes. Agradecimientos a María Bergantiños por su colección lennoniana particular.
Este viernes a las diez tocamos en el Don Floro, de Avilés.
Me estreno con banda versioneando a Tom Petty.
Eléctricos.
09/10/10
No sabemos qué habrías hecho. Qué discos habrías grabado. Que causas perdidas te habrían quitado el sueño. En qué te habrías convertido. Qué melodías no disfrutamos y qué errores te recriminariamos.
No lo sabemos. No podemos saberlo. Quizás otro habría sido previsible.
El día que internet nos unió a todos en santa comunión murieron los héroes.
Dejaron de ser posibles. Perdieron la magia de lo desconocido, el interés por lo inaccesible.
Queremos lo que no tenemos, amamos lo que no conocemos.
Y asi, el dia que los conocimos, el dia que los tuvimos, todos perdimos. Ellos su estatus, nosotros la admiración.
Los héroes enferman, sufren y se equivocan. Y algunos están tan desesperados que nos lo cuentan en sus webs. Ni follan tanto como pensábamos ni son inmortales, algunos son tan buenas personas que dan pena en este mundo de tiburones y otros tan cínicos y peseteros que generan el más absoluto rechazo.
Y hablo de rock, porque si hablo de mis héroes ese es su hábitat natural.
Supongo que esto es extrapolable al deporte, la música clásica, la literatura, el cine...
Si hablamos de rock, que para eso estamos aquí, descubrimos que algunos héroes con textos medio decentes en sus canciones no atinan a encadenar dos palabras inteligentes en sus blogs… Que tienen tantas faltas de ortografía que resulta imposible pensar que un dia cantasen nuestros himnos de juventud, que tienen guitarras de 10000 euros que apenas saben tocar y que apenas han leído cinco libros en toda su vida: las lecturas obligatorias del instituto.
Y claro, así no le salen a uno las cuentas.
Dicen que Bukowski, el último poeta maldito, ni fue tan vagabundo ni tuvo nunca su cuenta corriente a cero. Pero claro, eso lo sabemos ahora.
Basta pinchar en Wikipedia para descubrir que la última sensación, el grupo de rock con mas macarras por metro cuadrado es en realidad una reunión de niños de papa copiando poses, patrones y actitudes (que no aptitudes) que años atrás inventaron otros.
Parte de los neoyorquinos Strokes, aunque molen, se conocieron en un colegio de pago de Suiza. Y de ahí, caballeros, no sale rock...
Conocemos su día a día, sus peluquerías, desintoxicaciones, supermercados, días de derecho a los hijos con sus exparejas… y descubrimos que se acabaron el champán, las limusinas, las top models y los saltos mortales desde la suite de un cinco estrellas hasta su piscina.
Internet mató a la estrella de rock... Nos descubrió los miedos, paranoias y debilidades de los mitos, y de esta forma los rebajamos a nuestros suelos, altares o infiernos, igualándolos primero y revelándolos después.
Y no hay nada peor que descubrir que tu héroe, en realidad, podría ser el gilipollas del quinto…
Entrevista realizada en agosto de 2010 en la web de Amador.
¿Cómo fueron tus comienzos? Todo comienza en 1993. En aquel momento fue divertido. No pensaba nada concreto. Ni en un disco, ni en discográficas... Me gustaba el Rock´n´Roll, el mero hecho de subirte a un escenario y sentirte Keith Richards por un rato. Simplemente ensayábamos y salíamos a tocar. Todo muy amateur. Sonábamos a hostias pero no éramos conscientes de ello. En el instituto éramos “los del grupo”, las chicas se acercaban en una edad en la que ese tema suele ser complicado. Tenía todo un punto muy naïf. Tengo gratos recuerdos de esos años, muchas fotos, grabaciones… y las primeras heridas y roturas también, si… principios de los 90.
¿Cómo decidiste meterte en la música? Creo que en realidad no es algo que “se decida”. Una cosa lleva a la otra y cuando te das cuenta estas sobre un escenario. Otra cosa es de qué forma te impliques y cuanto te lo curres....
¿Qué sientes encima del escenario? Tensión, relajación, miedo, exaltación… Depende del momento. La mezcla ideal de sensaciones es difícil, pero cuando se consigue es increíble.
¿Cuál es tu canción más especial? Creo que El dia D define a la perfección el espíritu de Aviadores. Si escuchas esa canción te haces una idea general sobre el resto de canciones, sobretodo a nivel de textos. Resume la historia que cuenta Aviadores. Además a nivel técnico me parece una canción muy cinematográfica, con muchos samplers, por momentos te traslada a las playas Normandía en plena 2ª guerra mundial. Fue muy complicado grabarla pero estoy realmente orgulloso del resultado... me parece una metáfora preciosa, el amor contado mediante la guerra.
De las frases de tus canciones, ¿cuál es tu favorita? “Fuiste mi campo de paz... y después mi día D.” Es la frase que cierra Aviadores y es todo un epitafio para el disco. Al final todo se resume en una línea.
En cuanto a las versiones, de las que haces, ¿cuál es la que más te gusta? ¿Cuál te gustaría hacer? Me gusta alguna de las de Elvis. Últimamente toco "Bee bop a Lula", pero tambien "Rumble un Brigton", de Stray Cats, algo de Johnny Cash. Tocar cualquier cosa de estos tipos es un placer. He intentado montar "Eleanor Rigby", de McCartney, pero no me convence por ahora. Tal vez algún dia...
Para los que no te conozcan, ¿por qué tendrían que escucharte, ir a tus conciertos o tener tus maquetas? Creo que deberían ir a mis conciertos porque no soy el típico tio sentado en un taburete contando que lo dejo su novia o movidas profundas y humanitarias... El formato que llevo cuando toco solo puede llevar a confusión, enseguida te cuelgan la etiqueta de cantautor y no hay nada mas lejos de la realidad. Yo hago Rock´n´Roll, música para que la gente se divierta, no quiero aburrir a nadie queriendo ser Quique Glez. ...
¿Cómo salieron (o decidiste grabar las versiones) las siguientes canciones?: NO PISAR: Es un regalo, una historia real que grabé en una tarde. Ya no la toco. Nada que ver con lo que hago ahora, no encaja. DIAMANTES: De lo poco salvable, o con lo que encajo ahora mismo. Me parece una gran canción, autobiográfica. En directo funciona muy bien. Gran texto. AMANECE EN LA CIUDAD: Grabé esta canción porque Lloyd Cole es el mejor cantante del mundo, es increíble la gravedad y profundidad de su voz. Me parece un genio. Trasladé su texto original al castellano y lo grabé, me pareció divertido. CAMPEÓN EN OLVIDAR: Habla de una relación personal. Una gran producción. Muy americana. BOXEADORES: Otra de las que aún toco. Es antigua, el texto es de 2005. Habla de lo facíl que es golpearse en una relación sin ser consciente de ello. En directo suena muy "Velvet", suelo cerrar con ella. PARA TI: Una gran producción, de las que mejor suenan, pero un texto muy empalagoso. Parece de "Melón Diesel" o "Pignoise". Horrible. Me arrepiento mucho de ese texto. Nunca la toco en directo. VIAJEROS: Un gran tema. Escrito en hoteles y ciudades ajenas. Habla de la necesidad de respirar otro aire, de escapar... Guitarras "fronterizas" y el shaker a pleno rendimiento. No sé por que no la toco en directo... CUANDO TE CONOCÍ: Una de las primeras canciones que grabé. Ahora la grabaría de otra forma, pero aún tiene "algo". Es de mis favoritas. Siempre la toco en directo. VARSOVIA: Es una canción muy vieja. La toco en diferentes grupos desde el año 1998. Creo que es la única de aquella época que no ha envejecido y encaja con lo que hago ahora. CAYENDO: Escrita en Madrid, en una cafetería del barrio de Las Letras. A veces la toco en directo, pero poco a poco se descuelga del resto. La grabación es muy "Oasis". AMOR Y OTROS PUZZLES: Un gran estribillo, in crescendo, muy pop. Habla sobre un mal final. ESPANTAPÁJAROS: Habla de una relación a distancia. Muy poética, estuvo bien en su momento pero no encaja actualmente en lo que hago. TRENES DE LEJANÍAS: Habla del momento en que te das cuenta de que algo se ha terminado, de que ya no hay posibilidades. Escrita en un hotel de San Sebastián. Una gran producción, me gusta realmente como suena. Y SI NO PUEDO OLVIDARTE?: Una canción que salió sobre la marcha. Totalmente autobiográfica. Soy yo haciendo footing mientras la ciudad despierta, los autobuses, los chicos entrando a clase, los escaparates… y Abbie Road en el Ipod. EL CIELO ES DEL COLOR DE LAS HORMIGAS: Decidi grabarla en un homenaje a Erentxun que en su dia se hizo en su foro. La grabé y decidí hacerla cruzar el charco. La original suena inglesa. Esta es folk, slides, armónicas… BIG BANG: Narra el inicio de una relación. Un fin de semana, dia a dia, sensación a sensación… Pop en estado puro. A todo el mundo le gusta. A mi no tanto. LA ÚLTIMA CANCIÓN DE AMOR: Nace después de mi último concierto el año pasado en Madrid, creo que en diciembre, y habla de eso, de rodar, de la noche, de los conciertos, de lo que sientes a las tantas de la mañana arrastrándote por Madrid o cualquier otra ciudad. Aún no está grabada pero ya rueda en directo. NUEVOS CONFLICTOS ARMADOS: Es también una canción antigua. Habla de ese período de rabia y rencor que acumulas dentro tras una ruptura. Siempre la toco. Creo que la escribí en algún grupo a finales de los 90 y aun está vigente. Creo que tiene un gran texto. REINA DE LA CIUDAD: Cuenta la historia adolescente y romántica de esa chica que alguna vez no pudimos alcanzar y se quedó en eso, en un recuerdo. Y lo cuenta a ritmo de rock n roll, como tiene que ser.
¿Con quién te gustaría colaborar? Con mucha gente. Gente a la que admiro. Gente de la que puedo aprender y con la que mejorar. No te sabría decir uno sin más.
¿Cuáles son tus cantantes, guitarristas y grupos favoritos? Mi cantante favorito es Lloyd Cole. Nadie canta con esa gravedad. Es maravilloso en directo. Guitarristas hay muchos, pero me quedo sin dudarlo con Brian Setzer. Nadie llena tanto los espacios con una sola guitarra. Un grupo? Eso ya es más difícil. Tal vez nadie haya superado a Lennon y McCartney.
¿Prefieres un concierto o una grabación? Los dos tienen su punto pero me quedo con el escenario. La grabación es el acercamiento, el juego, la seducción... El escenario es sexo.
¿Qué podremos encontrar en tu nueva maqueta? Rock n roll. Letras que hablan sobre música, sexo, noche... Canciones para follar. En realidad los grandes discos están hechos para eso.
¿Guardas algún concierto con especial cariño? ¿Y algún concierto para olvidar? Olvidaría el primero que di, en el instituto de Pravia. Eramos adolescentes acojonados y borrachos, lo cual acentuaba el miedo y hacia la situación bastante ridícula. Fue horrible. Con especial cariño recuerdo uno en el Búho, Avilés, a finales del año pasado. Muy intenso, con el bar lleno, apoyandome conl la guitarra en esas paredes tan "Cavern". Me parece un lugar fantástico para hacer Rock´n´Roll y lo llevan buenos amigos, muy buena gente.
¿Alguna anécdota de la grabación de la maqueta o algún concierto? Te contaré algo agridulce. En el homenaje a Enrique Urquijo del año pasado en Galileo Galilei, Madrid, gusté mucho. Creo que hice una gran actuación, que levanté a una sala que estaba dormida y aburrida con tanto cantautor... Después me dieron palos por todos lados porque dije que no era fan de Enrique Urquijo. No entendieron que lo versioneara si no me gustaba, y de veras lo hice con el mayor respeto. No es necesario admirar a alguien para hacer algo con una de sus canciones. Respeto a Enrique, pero una gran parte de sus fans me decepcionaron al caer en el fanatismo. Una cosa es ser fan y otra muy diferente es ser fanático. De todas formas, lo pasé genial durante esa actuación y es con lo que me quedo. De todo se aprende.
¿Cuáles son tus próximos proyectos? Seguir tocando, sin prisas, para estar en forma y matar el gusanillo del directo... además de rodar las nuevas canciones. A la vez grabo pero no me pongo plazos, quiero grabar un gran disco, tomarme mi tiempo y pensarlo bien. No quiero equivocarme.
¿Cómo ves la situación musical y nivel musical en Avilés, Asturias y España? Creo que en Avilés veremos cosas dentro de cinco años. Cuando veamos lo que queda de todos los chavales que ahora tocan en tantos grupos. La escena promete, pero al final de 10 quedan 4 y solo 2 hacen buenas canciones. Por ahora es la cantera, veremos quien pasa al primer equipo. Tienen de su parte la juventud. A nivel regional veo muchos músicos, excelentes diría, pero realmente creo que solo un par hacen grandes canciones. Un gran músico no me dice nada sin una gran canción. A nivel estatal el 90% es paja, es TV, es mercado. Algunos dan verguenza ajena. Me gustan los clásicos, los que hacen Rock´n´Roll. Loquillo, Urrutia, Calamaro, Bunbury... Al final lo clásico nunca falla.
¿Qué te parecen el Don Floro y el Ave Fénix como sitios para tocar? Son sitios en los que he disfrutado mucho tocando. En El Ave por su acústica. Es increíble. Te enchufas y ya suena bien. Ni prueba de sonido ni leches. Enchufas, tocas y suenas. En el Floro por el ambiente que se crea. Suele estar lleno y tienes la posibilidad de bailar sobre la barra al más puro estilo Elvis. Lo he pasado realmente bien tocando allí. Los dos sitios están regentados además por amigos, lo cual siempre hace las cosas mucho mas agradables.
¿Qué te parece, musicalmente hablando PABLO VALDÉS? ¿A quiénes más destacarías de Avilés y Asturias? Musicalmente hablando diría que no estamos en la misma onda. Supongo que Pablo mira más a Springsteen y yo miro más a Johnny Cash (por decir uno). A nivel personal es un gran tipo. Solemos coincidir a menudo y hemos compartido escenario y mas cosas muchas veces. Sabemos pasarlo bien, sobretodo. Hemos incluso pensado en girar juntos a nivel nacional pese a lo perjudicial que sería para nuestra salud. En Avilés destacaría... no te sabría decir, creo que si hay alguien realmente bueno esta cocinándose ahora mismo, que lo veremos dentro de poco. A nivel regional Igor Paskual es el más grande. De largo. Nadie se le acerca. Yiene talento actitud y huevos... que más quieres??
¿Qué opinas de la piratería? ¿Y de Internet para darte a conocer? Sobre la piratería opino que cada uno tiene lo que cultiva. Le veo una solución difícil. El medio ha cambiado y tendrán que adaptarse. Es entretenido porque cuando un tipo como Miguel Bosé sale diciendo que le roban, pues eso, me hace bastante gracia... Sobre internet solo te puedo decir que en mi caso ha sido maravilloso poder llegar a tanta gente. Al fin mi trabajo se ha visto reconocido y eso se lo debo a la red.
¿De quién te gustaría leer una entrevista en mi web? De Béznar Arias. Un tipo con mucho fondo.
Al tener canciones colgadas en la web, ¿cómo está siendo la acogida? Es lo que te comentaba antes. La gente viene a los conciertos, se interesa por el nuevo disco, por lo que estoy grabando... El nivel de descargas es constante y el Myspace funciona. Ha sido un camino lento, pero muy planificado y pensado. Puede gustar o no, pero está bien hecho. La acogida es buena, pero no casual.
Para acabar, unas últimas palabras para mí, los fans que lean la entrevista, y gente que no te conozca. "Vengan a verme, mis canciones molan". Amador, gracias por molestarte en hacerme esta entrevista y estar tan pendiente de la escena Avilesina, haces un gran trabajo.
UNA CIUDAD: Madrid UNA COMIDA: Pasta UN COCHE: Porsche 356 UN LIBRO: "A Rebours", de J.K. Huysmans UNA PELÍCULA: El Padrino II UNA CANCIÓN: "Stuck on you" UN DISCO: "Exile on Main Street" UN GRUPO: Beatles. UNA CHICA: La mía. UN ACTOR: Robert de Niro UNA ACTRIZ: Naomi Watts UN DESEO: Un "liftin" intenso en la política española.
Me he encontrado con este artículo sobre Avilés en el XLSemanal, por Carlos Herrera.
A ver si además de convertirnos en postindustriales fabricamos a los nuevos Smihts...
La muy asturiana localidad de Avilés entró hace pocos años, lentamente, en la categoría urbanística de paisaje posindustrial. La siderurgia cambió, porque cambió el mundo, porque cambió la economía global, y toda industria pesada pasó a ser reconvertida de forma urgente. Ensidesa dejó de ser un nombre asociado a la villa de Avilés y ésta se resignó a dejar de ser capital del acero: no tuvo más remedio que reinventarse. Los primeros intentos en forma de ‘zona de urgente reindustrialización’ dejaron un balance ciertamente pobre, haciendo de Avilés una ciudad industrial en declive al estilo de otras tantas británicas, belgas o alemanas. Todos eran conscientes, no obstante, de que, a medida que desaparecía la base industrial, había que buscar nuevas oportunidades de la forma que las habían buscado –y encontrado– en Bilbao, en Glasgow o en Newcastle. Las tres superaron los más elementales inconvenientes que conlleva una desindustrialización: tasas de paro altas, enormes áreas de industria abandonada y un desarrollo económico del sector servicios no muy bien definido. De todo se sale, es evidente, aunque no sin esfuerzo, y en Avilés sabían que, de entrada, había que borrar la imagen de ciudad ruidosa, oscura y contaminada, había que reconvertir el puerto, regenerar la ría y rehabilitar el casco histórico. Para ello establecieron un plan regenerativo que va a tener una de sus cúspides en la inauguración total del Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer. La joya de la corona.
El turismo, los acontecimientos de distinto orden y diversos elementos de singularidad han sido las claves del despegue de otras ciudades en procesos semejantes. Integrar la cultura, en pocas palabras, en los planes de desarrollo. La iniciativa pública, a su vez, es la que regenera el perfil físico con obras de grandes magnitudes. Si un nombre de prestigio internacional se vincula a la ciudad como gancho cultural a través de una fundación o centro de creación y exposición, el camino ya está iniciado. Ése es el trabajo del Centro Niemeyer. El centenario Oscar Niemeyer es un santo laico de la arquitectura mundial, brasileño, seguidor de Le Corbusier y creador provocador y atrevido. Tuvo la humorada de crear los planos de los más importantes edificios de Brasilia y llevar adelante su construcción en poco menos de cuatro años. La catedral de Brasilia es su icono más identificable –cuando la vean en foto no se confundan, no la ha hecho Calatrava hace unos años, la hizo Niemeyer en los 60–. El Centro Internacional en Avilés vendrá a ser un compendio de toda su arquitectura. Ya está sirviendo para que un buen número de actividades animen el atractivo cultural de la villa. Científicos, artistas y pensadores empiezan a desfilar. Si la gestión es profesional, técnica, apasionada, inteligente, es decir, si no es política, nada garantiza que el futuro no esté exento de polémica, pero sí que sea un territorio lleno de esperanzas.
Si a quien esté leyendo estas líneas le sobreviene un repentino interés por saber qué está pasando en Avilés, no puedo por menos que conminarlo a viajar inmediatamente. Dista diez kilómetros del aeropuerto de Asturias y goza de un patrimonio arquitectónico extraordinario. Los lugareños sabían que estaba debajo de la pátina oscura que había dejado la contaminación en sus fachadas. Lo adecentaron y salió a la vista: el barroco apabullante de su caserío es natural del desarrollo que experimentó la ciudad desde el siglo XVII, y desde El Parche hasta el Carbayedo no deja de abalanzarse sobre uno. Pasear ahora por la calle Rivero, ya peatonal, hacerlo por La Cámara, tapear por La Ferrería, copear por Sabugo, comprar ultramarinos en La Colosal, comer en Tataguya –y pedir un pellizco de longaniza de Avilés–, o en Jose’s, o en Casa Moisés, o en Casa Lin, o en Casa Alvarín, guarecerse bajo sus kilómetros de soportales en pleno centro o asombrarse ante la repostería que está creando Miguel Sierra en su pastelería Palermo son buenas razones para dedicarle unas horas a una ciudad de la que va a oír hablar singularmente de aquí a poco.
2010 es la fecha prevista para la inauguración del Niemeyer. Permanezcan atentos. Ojito con Avilés.
El Rock gira, muta, se mueve, se revuelve, busca su sitio, da vueltas sobre si mismo...
Y lo peor es que se ve obligado a justificarse ante lo injustificable... se defiende (?)...
Pero hace ruido y nunca dejará de hacerlo.
Ruido bien entendido. Ruido bien construido...
El rock es arquitectura. El indie es interiorismo Ceac... A veces ni eso.
La solera y la integridad la dan los años, no la compra masiva de discos de Wilco.
Y cuidado, está el rock de barrio y está el rock de colegio de pago. Los diferenciarás por las ventas, por las marcas de las guitarras y por la actitud.
Unos tocan canciones y otros posan chupas de 600 eur.
Y eso no es todo...
Un hijodeputa llamado cantautor acecha. Otro hijodeputa apellidado indie se acerca.
Qué buscan... Qué persiguen... Qué reivindican.
Fuego de cobertura. Cortinas de humo. Corredores dopados en busca de reconocimiento, sexo (como todos...), notoriedad... Mucho, mucho papel mojado...
Somos Atenienses contra Persas... No se acerquen a Maratón... Ríndanse. Dejen caer las espadas. Den la vuelta con sus barcos...
Esto es fuerza, es corazón. No hay lugar para la batalla. Están perdidos y solos.
No tienen peso, no tienen consistencia...
El rock es rock. El resto es el resto.
Dame a Mick Jagger y te doy a Thom Yorke envuelto en papel de regalo. Adoro a las pijas de mi ciudad, pero no de esta forma...
Rockero y clásico, el músico Nacho García, ovetense, aunque vive en Avilés, está inmerso en una peculiar gira de conciertos «que surgen a salto de mata, sin casi planearlos», y que hoy recala en la villa. García actúa a las 23 horas en El Búho, local de Galiana que ya ha visitado con anterioridad y que tiene «el ambiente que me gusta para tocar». Sin que eso sirva para que le cuelguen la etiqueta de cantautor «Me da reparo, tiene unas connotaciones con las que no me identifico en absoluto», asegura.
¿Qué novedades va a tener este concierto? Sobre todo, el repertorio. Ya no toco todas las canciones de 'Aviadores', mi último disco virtual. Incluyo cuatro temas de ese álbum, pero ahora hay canciones nuevas, más las versiones de Elvis, T. Rex o Johnny Cash.
¿Hay planes para una nuevo álbum como los que ha colgado en su web? Sí, pero con calma. No me lo planteaba hacer, pero sigo componiendo y las circunstancias hacen que poco a poco ese nuevo disco vaya tomando forma. Quiero tener compuestas doce o quince canciones, y de ahí escoger ocho o diez que sean redondas. De todas formas, los temas cogen cuerpo en el escenario, y hasta que no las vas rodando en directo, no sabes qué arreglos son los que mejor quedan.
¿Qué tal han funcionado las descargas de discos como 'Aviadores' o 'Rarezas'? La verdad es que han ido estupendamente. No sé si será porque las cuelgo gratis, pero las visitas a la página web y a mi blog son constantes. Yo creo que internet se ha convertido en el gran aliado de los músicos.
Esa es una cuestión que ha generado una controversia interminable en el mundo discográfico. Yo lo tengo clarísimo. En mi caso, no puede haber mejor forma de difusión que la que me ha facilitado la web. Contactar con locales, saber la opinión de la gente, conocer otros músicos... Las compañías discográficas son necesarias para la promoción y la distribución a gran escala; pero para grupos pequeños, creo sinceramente que no tienen mucho sentido. Al menos en este momento.
Asturias está viviendo una etapa de efervescencia musical. ¿Qué músicos le llaman la atención del panorama actual? Mi favorito es Igor Paskual, tanto en actitud como en habilidad a la hora de tocar. Sus canciones son las mejores. También Pablo Valdés. De grupos 'indies', me gustan Chiquita y Chatarra.
De hecho, su nombre comenzó a sonar con grupos de sonido independiente, como Carpe Diem o Chinasky. ¿Qué queda del Nacho García de los años 90? Creo que poco. Si en esos años hubiese prestado más atención a los Rolling Stones que a Los Planetas, ahora tocaría mejor, con más técnica. De todas formas, no se es igual con quince que con treinta años, la vida y tus ideales cambian a la fuerza.
Por Rafa Balbuena
El link a la noticia: http://www.elcomerciodigital.com/v/20100625/aviles/companias-discograficas-tienen-mucho-20100625.html
21/06/10
Creo que es la cuarta vez que toco en el Buho.
Esta vez será para celebrar el pase a octavos de la selección.
Tras una divertida entrevista con actuación en RTPA el viernes, (por aquí la colgaremos, gracias Béznar) al fin llegó el dia del concierto (el primero completo del año en realidad) en el Ave Fénix.
Despues de unos ensayos bastante complicados y poco halagüeños (a veces conseguir el sonido adecuado es realmente complicado) la prueba de sonido fue perfecta: con mucha antelación, rápida y sin ningún problema. El concierto iba a sonar...
Antes nos relajamos con el queso y el vino, que la feria en Avilés lo merecía. Además, "calentar" con vino suele ser preludio de grandes conciertos.
Empecé tarde, muy tarde, casi a las doce. Gran hora.
El "Intermezzo" de Mascagni sonó como música inicial. Saltamos al ring. Concierto de menos a más.
Inicio templado (que no frio...) y desarrollo "in crescendo".
Enorme "La reina de la ciudad", la canción rock que siempre quise escribir y ahora adorna mi repertorio. Espero que sentará precedente para los nuevos temas en los que trabajo.
Este fue el setlist:
El dia D 20th century boy (T-Rex) La reina de la ciudad Nuevos conflictos armados Varsovia La ultima canción de amor Cayendo Noches en la fábrica Big Bang El último hombre en el mundo (M Erentxun) La adicción Diamantes Almas Estrellas Cuando te conocí Boxeadores ------------- Thats all right mama (Elvis Presley) La reina de la ciudad
Poco a poco se han ido cayendo las canciones de "Acusticas/Eléctricas" y de "Aviadores" para dejar paso a las nuevas, a un repertorio más rock con el que estoy realmente a gusto. Me acerco al setlist "redondo". Muchos temas de "Aviadores" no encajan con el nuevo rumbo que he tomado (mucho menos encajan las "Acústicas/Eléctricas").
Solo tres versiones.
La enérgica "20th century boy" de los T-Rex, la siempre efectiva "That´s all right mama", de Elvis y la hipnótica "El último hombre en el mundo", de Erentxun. No me gusta tocar canciones tan contemporáneas, pero esta lo merece... desde que la oí me he vuelto a hacer fan de los falsetes y las canciones "fronterizas".
Muchos conocidos y amigos, ambiente inmejorable, sonido contundente (el mejor sonido de guitarra en los últimos meses), actitud, energía y buenas formas.
Todo negro y plumas, todo muy cabaret, todo calor, todo muy rock... Fotografía del gran JM Braña.
Me fui empapado y con muy buen sabor de boca.
Este sábado 5 estaré en Oviedo, de concierto en la Sala Glam, justificando maquillaje, haciendo rock y celebrando cumpleaños.
Este sábado estoy en Avilés de nuevo, en el Ave Fénix a partir de las once. La entrada será gratuita. Seguiré rodando cosas nuevas y probando nuevas versiones. Muchos temas del año pasado se han caido y los que quedan han cambiado bastante.
Respecto al cumpleaños de Dylan, fue un auténtico lujo compartir escenario este sábado con algunos de los mejores músicos asturianos. El homenaje dejó buen sabor de boca, escaso público (el buen tiempo y la final de champions tuvieron su relevancia) y dos canciones increíbles con Javi Ramos. Qué pedazo de guitarrista y que buena pinta sobre un escenario. Trataré de repetir con él lo antes posible.
"Leopard skin pill-box hat" sonó contundente, tanto que la seguiré tocando en mi repertorio. "I want you" fue la otra canción, la más conocida. Sonó correcta, pero me quedo con "Leopard...".
Público frio, equipo de sonido eficiente y Álvaro y Béznar muy atentos al evento que tantos meses llevaban preparando. Me alegro mucho por ellos, se les vio disfrutar y el trabajo previo lo merecía.
Resalto lo que ha hecho Toli Morilla con su disco de versiones asturianas de Dylan, que me parece espectacular. Al fin lo pude disfrutar en directo.
Por desgracia en Asturias tenemos aún esa actitud tan "provinciana" de despreciar lo nuestro y venerar lo que viene de afuera, cuando aquí tenemos músicos y grupos maravillosos. Es bastante surrealista que en Asturias no tenga la repercusión que merece y en el resto de España llena salas...
Si, semana intensiva. Ha llegado el 69 cumpleaños de Dylan y ya estamos a fondo con los temas que tocaré.
Finalmente y tras muchas dudas serán "Leopard Skin Pill-Box Hat" (qué gran rock n´roll!) y "I want you" (solo he encontrado este video, al parecer un millón de tios con sus respectivas guitarras se han grabado en sus habitaciónes una versión "casera"... y cada uno de ellos la ha subido!).
Es más que probable que Javi Ramos (Portu y Javi Ramos, Tributo a The Beatles) me acompañe (y me salve la vida!) con la guitarra. Desde luego de lo mejorcito a las cuerdas aquí y al otro lado del charco. "I want you" será un momento bonito, pero "Leopard Skin Pill-Box Hat" puede ser espectacular con Javi rockeando.
No está cerrado pero prácticamente si. Dia cuatro de junio, viernes, en Avilés. La Calleja me confirmo que estoy en forma y empezaré a tocar de nuevo a partir de junio. Hay bastantes canciones nuevas y quiero rodarlas. Confirmaré lugar y hora próximamente.
MORRISSEY/THE SMITHS
Es un nuevo proyecto. Habrá banda y clásicos mancunianos. Muy próximamente. Hay muchas cosas en el aire, pero todo avanza.
Por cierto, el concierto de La Calleja fue muy bueno, mucho mejor de lo que pensaba después del parón este año. Los nuevos temas funcionaron muy bien, sobretodo "La última canción de amor", tema del que espero ansioso el video.
Estaré en La calleja de la Ciega a partir de las nueve tocando temas viejos, nuevos y alguna que otra improvisación. Tocaré un par de horas e intentaré estar sentado y formalín, que es totalmente desenchufado.
Se acerca al Homenaje a Dylan y estas son las canciones que voy a tocar en la Casa de Cultura de Avilés.
Ain´t me babe
I want you
El desastre puede ser grande, ya que si no me se mis propios textos aún no sé como haré para cantar dos canciones de Dylan, con tanto texto, en otro idioma.
Sigo ensayando con Angel. Empieza a sonar bien. Vuelvo a tener ganas de directos... que peligro...
Si os ha llegado un mail raro desde mi cuenta ni caso. Al parecer es un virus.
Con Erentxun siempre he tenido esa sensación agridulce de la sorpresa y la decepción.
En diez minutos, en un mismo disco, en solo dos canciones te sube y te baja con una facilidad pasmosa. De la canción perfecta, increíble, inteligente… pasa a la canción fácil, la canción para la radio, la canción que te hace preguntarte como la ha podido escribir el hombre que admira a Lloyd Cole, a Wilco, a Elvis, a Los Beatles y que apenas diez minutos antes te hacía flotar…
La cal y la arena… aunque siempre admitiendo que algo tiene este tipo cuando tengo todos sus discos desde que lo vi en TVE queriendo ser Elvis, allá por el año 85, hasta que lo vi desde una tribuna del Victoria Eugenia San Sebastián queriendo ser Cash, hace apenas dos años…
Pero a veces, un artista te sorprende cuando menos lo esperas. Cuando abandona su búsqueda de referentes porque en realidad ha dado consigo mismo.
El nuevo disco de Erentxun, largamente anunciado como una vuelta de tuerca a su carrera se me antojaba una pequeña evolución sobre lo último, el doble “El corredor de la suerte”, un disco de claroscuros, de canciones enormes y canciones no tan enormes.
Erentxun es un tipo que acostumbra a anunciar sus discos como una pequeña revolución en su carrera, y ha evolucionado, por supuesto, pero admitámoslo, nunca revolucionado.
De esta forma no esperaba grandes cambios en su nuevo disco. Tal vez un par de singles. Tres o cuatro grandes canciones y alguna canción menor.
Un disco más de Mikel para 2010. Nueva imagen, nuevos ídolos, nuevas fuentes de inspiración…
Ya el single de adelanto, hace casi un mes, fue duramente criticado en su web oficial, calificado como “ñoño y para quinceañeras” (quién menos sabe suele ser quien más habla, y si es desde el anonimato de un teclado apaga y vámonos…), me sorprendió gratamente, primero por no ser un single y a continuación por una producción exquisita, clásica, cuidada, una gran orquestación (si algo sabe hacer bien Mikel es rodearse y codearse con excelentes músicos) y la sinceridad, que siempre se agradece, de reconocer que la canción fue impuesta por la compañía para las radios.
El paso estaba dado, había que escuchar el disco. Y Mikel no se canso de repetirlo: “El disco no tiene nada que ver con el single…“
Y era cierto… el disco convence apenas lo dejas sonar… Y convence mucho. Todo suena, todo encaja. Todo es homogeneidad y sinceridad.
Los textos (la cuidada y compleja sencillez de J.M. Cormán), el sonido (grabar en analógico se nota y se disfruta), los arreglos para orquesta (inalcanzable el gran Joserra Semperena) y unos músicos envidiables, siempre exactos, en su sitio, absolutamente clásicos y atemporales. Llevan ya años juntos y el oído lo nota (y lo agradece).
En cuanto a las canciones… hay de todo, pero en ese todo nada baja del “notable”.
De la bajada al infierno que es “El último hombre en el mundo” (esa mirada de reojo a Tom Waits inédita en Mikel) a la cadencia onírica y preciosista de “Éramos dos hielos”, con ese pedal steel impecable e imposible y ese texto tan descriptivo y doloroso. Del maravilloso inicio “cinematográfico” de Ángela (la canción en si es otra cosa, tal vez el punto más bajo en el disco) que tanto me recuerda al genial “North” de Costello a la mirada al pasado de “Cuando nos cambio la voz”, donde Cormán lleva aún más lejos el sentido del texto de ”1977”, del disco anterior.
Hay más, mucho más. Cada canción es un pequeño mundo en si. Todo roza la altura en el disco.
Las guitarras de Rubén, los bajos tan simples como rotundos y efectivos (y "Beatles", tambien hay que decirlo) del otro Mikel y la elegantísima y técnica batería de Rufo, el mejor batería que he visto a nivel estatal.
Y no hace falta nada más... Porque llegados a un punto en una carrera larga, como es el caso, no hay que justificar un disco con un par de singles, sino buscar la canción sin importarnos en qué momento suena el estribillo, cuánto debe durar para ser radiable, qué nivel de lectura deben tener los textos…
Tal vez este disco sea a Erentxun lo que “Music in a foreign language” fue a Lloyd Cole. El giro a la madurez, el abandono de los fantasmas del pasado (fantasmas y tal vez Gaviotas…), la búsqueda de la canción perfecta una vez, y otra, y otra... sin más.
Ojalá.
La primera piedra está puesta…
Mi enhorabuena desde aquí a Mikel, a J.M. Cormán y a esas Malas Influencias.
El nuevo guitarrista, Angel, está ya ensayando los temas, a ver como encaja todo y si montamos una banda sólida. La idea es empezar a tocar poco a poco e ir creciendo, en temas y en integrantes.
"I´m only sleeping" es la nueva versión que estamos ensayando.
Uno de los temas grandes de Los Beatles, probablemente mi favorita.
La canción original lleva un doble solo de guitarra tocada al revés, así como un comprimido por vía electrónica de una pista de guitarra rítmica. El solo es coherente con el resto de la canción, porque Harrison hizo grandes esfuerzos para realizar la melodía completa en su solo por detrás, de modo que cuando se invierte y es mezclada, encaja con el ambiente onírico del resto de la canción. George Martin tardó seis horas en perfeccionar el solo de guitarra.
El efecto psicodélico de la canción lo consiguieron mediante el uso de varias velocidades en los tonos. Lennon descubrió esto tras colocar las cintas en su casa al revés por error. Desde la bañera pensó: Lo tenemos!
La anécdota: cuando Lennon canta "Please don't wake me" ("Por favor no me despierten"), alrededor del minuto 1:57 de la canción , una voz apenas audible (probablemente Lennon) dice, "Yawn, Paul ("Bosteza, Paul"). Después de esto, un poco más audible, se puede escuchar un bostezo a los 2:00 minutos de la canción.